viernes, 21 de noviembre de 2008

LIVROS A VENDA - Escritos de una Lesbiana Oscura


Algunos comentarios de Claudia Korol sobre el libro de Yuderkys Espinosa

Quiero agradecer a Yuderkys la invitación al diálogo sobre las distintas temáticas que abarca su libro, que está escrito y compilado precisamente en esta clave: la del diálogo, que se sostiene a través de las páginas… Diálogo consigo misma, con nosotras, con otras, con las mujeres que fue, con las que fuimos, con quienes soñamos ser, con quienes ya no seremos.

El diálogo es, en las prácticas del feminismo, un ejercicio político indispensable, y un verdadero desafío. Ejercicio que reclama escuchar, escucharnos con atención, intentar comprender-nos … y aprender. Atrevernos a cruzar las fronteras tan rígidas a veces de nuestras propias definiciones. Saltar las trincheras que hemos levantado entre teorías y prácticas, entre utopías y experiencias cotidianas.

Necesitamos de un diálogo que no se vuelva un formal intercambio de saberes, sino que intente ser creativo, animándonos a compartir no sólo certezas sino también intuiciones, búsquedas, sensaciones.

Así está escrito este libro, en el que Yuderkis conjuga distintos lenguajes: el de la reflexión académica, el del testimonio, el de la sensibilidad a flor de piel.

En todos los sentidos, es un libro escrito “en la frontera”. No sólo porque éste es el nombre de la editorial que lo ha publicado. No sólo porque atraviesa las historias de mujeres que son nuestras historias, de manera comprometida y comprometiéndonos.
Es un libro escrito en aquella frontera en la que una mujer dominicana relata experiencias de mujeres argentinas. En la frontera de los saberes académicos y de los saberes que nacen de las vivencias de nuestros propios cuerpos en lucha.

Un libro que invita a revisar la propia noción de fronteras, y quiénes las han delimitado. Al servicio de quiénes. En nombre de qué razones o sinrazones. Para quienes hemos quedado atrapadas en los límites de las fronteras creada por el poder, para dividirnos, para controlarnos, para mejor humillarnos, aquí tenemos la posibilidad de correr las marcas, intentando desarmar los límites impuestos, como parte de nuestras batallas contrahegemónicas.

El nombre del libro: “Escritos de una lesbiana oscura” me intriga también por las difusas percepciones de las identidades que convoca. ¿“Oscura” es el tono de una identidad? ¿Es el color de “otra” identidad? ¿Lesbiana es una autodesignación, dentro del color de un pueblo, o de muchos pueblos, o una marca más que registra la piel de aquellas mujeres que cargan en su memoria las cicatrices de la esclavitud?

“Lesbiana oscura” … ¿será una manera de reconocerse, o el camino para desconocerse en la búsqueda también propuesta en el libro de disolución de las identidades?

¿Una provocación? ¿Una invitación al encuentro? ¿El nombre de las diferencias? ¿El color de nuestras certezas?

Leí el libro como quien mira una película. (Recién advertí el ojo que mira desde la tapa, al terminar la lectura).

Éste es un libro para mirar, para sentir, para discutir, mientras repasamos las diferentes escenas de historias que nos traen recuerdos que nos conmueven, nos alegran, nos enojan. Da ganas de comentarlo, de rebatirlo, de afirmarlo; preferentemente en grupo... Porque en realidad, estos son los escritos de muchas mujeres, con quienes dialoga o reflexiona Yuderkis. Podemos ser nosotras, pueden ser otras. Y en este juego de identidades que se rehacen, también vale la pena reflexionar sobre los tantos caminos que hemos encontrado para expresar nuestras resistencias.

Feministas, lesbianas, afrodescendientes, mujeres trabajadoras, desocupadas, campesinas, indígenas, travestis, tantas maneras de nombrarnos posibles, en un debate que habla de identidad. Que discute la identidad como un camino para perpetuar una lógica de opresión.

Frente a estas definiciones, quisiera aventurar otra mirada. La de algunas educadoras populares, que vamos caminando, y buscando junto a los movimientos populares, como parte de ellos, espacios y horizontes de emancipación. En estas marchas, muchas veces reconocemos a la identidad como expresión de un momento de unidad de un colectivo, de valorización de una diferencia, que habitualmente es utilizada para despreciarnos o subalternizarnos. En los movimientos en los que participamos, la identidad suele ser el espacio para nombrar una resistencia. También puede volverse un límite que perpetúe una lógica de opresión, cuando la identidad no se vuelve punto de partida sino el final del camino. Cuando resulta la manera no de empezar a caminar, sino de detener la marcha y las preguntas, las inquietudes, las búsquedas de nuevas identidades que también nos movilicen.

No pretendemos que toda la propuesta emancipatoria, comience y termine en las políticas de identidad. Pero sí entendemos que éstas son –en este tiempo histórico- puntos de partida para la creación de sujetos colectivos, y para la formación de la autoestima individual de quienes aprendemos a reconocer en la diferencia una oportunidad más y no un límite para nuestro camino común.

En un mundo en el que las opresiones capitalistas, imperialistas, patriarcales, xenófobas, homofóbicas, se refuerzan mutuamente, en pos del disciplinamiento alrededor del pensamiento y el sentimiento homogéneos organizados desde el poder; es todavía grande el desafío para quienes no aceptamos su orden, sus mandatos, su voluntad de domesticarnos. Para quienes creemos y queremos revolucionar no sólo las esferas políticas, o económicas, o sociales, sino también la vida cotidiana, los sentidos, las experiencias vitales, la creación de grupos, de colectivos, de espacios donde expresarnos desde nuestras múltiples identidades, el reconocimiento de las mismas es parte de los esfuerzos cotidianos de rehacer el mundo, nombrando la diversidad, e inventando los espacios para el encuentro.

Somos concientes que en los movimientos populares que se dicen emancipatorios, hay demasiadas prácticas todavía que reproducen en su interior jerarquías, discriminaciones, naturalizando el orden patriarcal y heterosexual, con los mismos códigos de la cultura judeo cristiana. Movimientos emancipatorios que limitan la lucha contra la explotación, al objetivo de terminar con la propiedad privada o de lograr una mejor distribución de la riqueza, con un enfoque reduccionista, economicista, y determinista, que supone que desde esta base económica modificada, se podrán poner en marcha otras emancipaciones “secundarias” frente a su perspectiva. En este tipo de movimientos, una expresión de identidad glttbi, puede resultar más desafiante que varios discursos fuertemente clasistas, y antiimperialistas. La posibilidad de que estos movimientos acepten y valoren la diversidad sexual, como parte de su comprensión del conjunto de la experiencia humana, permite que los mismos crezcan no sólo en términos numéricos, sino sobre todo en su capacidad de desicfrar el mundo que se proponen cambiar, y en hacer de las organizaciones espacios más habitables, en los que puedan convivir las acciones de resistencia al poder, con las políticas movilizadas por el deseo.

La subjetividad en las resistencias, el deseo, la libertad, los sueños, que han sido parte de los rituales de una generación que dotó al feminismo de horizontes utópicos, siguen siendo parte de las inscripciones necesarias para las batallas actuales. Por eso este libro, escrito también con pasión, con emoción, con rabia, con alegría, nos invita a retomar antiguos debates, como si fueran nuevos, en otros escenarios, y con el mismo fervor.

Claudia Korol

1 comentario:

Salete Maria dijo...

Quiero dicer que conocí esta blog por medio de una feminista lesbica chilena que yo conosco como Catrina Polanco. Ella indicoume esta blog...Es muy rico, muy bonito y mui eficiente. Soy brasileña y a mi me gusta invitar a visitar mia blog que es www.cordelirando.blogspot.com
gracias
salete maria