lunes, 8 de marzo de 2010

Pensando en términos…

Imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/24769233@N02/4118850373/

x marian pessah

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-1266-2010-03-08.html

Una vez que asumí que me gustaban las mujeres, en seguida comencé la militancia y, fue en esos días que – chicas que ya estaban desde hacía más tiempo - me dijeron que debía nombrarme lesbiana. Eso me encasillaba en un lugar, el cual a partir de entonces, sólo podrían gustarme las mujeres.

Extrañamente ese término, no me traía la “libertación” que suponía mi actitud. Pero claro, yo era muy joven, inexperta y no conocía cómo era el mundo lésbico por dentro.

Había tardado tanto tiempo en poder expresar mi deseo por mujeres, y romper mi lugar asignado dentro de la heterosexualidad obligatoria, que no estaba esperando otro casillero. De hecho, nunca fui muy del ramo, siempre me identifiqué con los azulejos rotos, chuecos, descoloridos, más que con las líneas tan rectas cuanto rígidas.

Creo que necesitaba de una transición más personalizada, poder escuchar y sentir – finalmente – mis deseos. No quería que ningún “afuera” gobernase mis adentros.

Fue también, mi psicóloga de entonces, quien lejos de cualquier activismo dogmático, me dijo que solo había dos opciones: o se era lesbiana, o se era heterosexual. Cualquier otro intento de respuesta, caería en el casillero “errado”, en el vacío.

Reconozco que utilicé el término lesbiana, lesbiana feminista, por años, pero en la puntita, me aprieta como un zapato. Hay veces que me digo, lesbiana feminista queer, como una forma de abrir caminos, pero creo que aun falta algo. No me identifico con las lenguas del norte y lo siento despolitizado. Pero paradójicamente, me da libertad; la posibilidad de pensar en identidades nómades y movedizas me gusta y me representa. También la palabra anormal. Pero sola, le falta la visibilización de la lucha contra el sistema patriarcal.

¿Cómo hacemos para crear referencias sin reglas? Palabras, términos políticos que vistan nuestras luchas, pensamientos y desconstrucciones del sistema; cambiar cabezas que siguen teniendo solo dos opciones de registro.

¿Qué pasa con las lesbianas que se enamoran, o se encantan, con travestis, chicxs trans, o simples seres antipatriarcales que no tienen “vagina”?